LA FRICCIÓN DE UN SIGLO

Contrajimos, las quejas que  latían los perros
dilatando al aire presencias veladas a golpes de tímpano
y entre la manigua de tupidas rejas
adoptamos una gata
de esa la colonia enferma que rodeaba la plaza
felinos hechos de retazos y pendejos
de colgajos de angustia, de abandonos sustitutos
amores putos de oropel querer

El minino de tus sueños que alimentamos hasta ser tigre
que persiguió con circular pupila
desde el miedo al olvido el mudo oído
ensordeció lamentando nuestra firma manuscrita
nuestro derrame controlado y tu pozo de bolsillo
esa osamenta en bolsa lanzada al azar

Prometimos no verter húmedas sales
quisimos ocultar los infortunios
las pieles negras, los terciopelos oncas
domésticos mininos remedando un tigre fuimos
pulimentados a más no coger;
la candil memoria
La fricción de un siglo

EL ARMA AL CUERPO

Me ha vuelto el arma al cuerpo

con tu cordial invitación a visitar paisajes escatológicos
viajé al pasado a recordar nuestros instantes verosímiles
llenos de amantes, peleas por dinero, explicaciones saldadas una y otra vez

Recorrí tu cuerpo con las mas refinadas caricias
que solo un puñado de nosotros, sabemos te hacen fruncir el entreseño
espantando en desbandada chillidos lúbricos intermitentes
muecas y gestitos animales

en esas vastas playas previas al desastre, de lodos, limos y sedimentos vegetales
de extensos espejos tornasoles y vividos vahos de caballa
Volví serpenteante en “retro seso”  irrigando vinagres despedidas
te vi de lejos, continental, difusa

Mi musa,
para este seudopoema.

GOTEO

Cayó el recipiente; y la tinta inundó
vacíos, llenos, grafemas, fonemas,
glifos, reclamó cada goteo selectivo,
cada rasguño de pluma, llamó a reunión caracteres
y palabras y frases y párrafos y todo volvió
a la oscuridad; como en un principio; Antes del verbo
y tanta tonta tinta.

LOS VIEJOS NIÑOS.

Los viejos niños
los ancianos de esta guerra solapada
Los de relatos tristes y horrores vergonzosos
Los mutilados por defecto, los reclutados sin afecto
Los que mueren de hambre, desnutridos

Nuestros niños

Solos, sin remedio, sin futuro

Mi madre niña; Mi padre niño

Perdidos

Como esta guerra; En tu olvido cotidiano.